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viernes, 25 de febrero de 2011

Ascensión del Corazón de Jesús (Florentina Nicol), Beata

Ascensión del Corazón de Jesús (Florentina Nicol), Beata
Cofundadora, 24 de febrero
 
Ascensión del Corazón de Jesús (Florentina Nicol), Beata
Ascensión del Corazón de Jesús (Florentina Nicol), Beata

Cofundadora de las
Misioneras Dominicas del Santísimo Rosario

Martirologio Romano: En Pamplona, beata Ascensión del Corazón de Jesús (Ascensión Nicol Goñi), virgen (1940)

Fecha de beatificación: 14 de mayo de 2005 por el Papa Benedicto XVI.
Nació en Tafalla (Navarra, España), el 14 de marzo de 1868, última hija del matrimonio de Juan Nicol y Águeda Goñi. Su padre era comerciante de calzado y aperos de labranza. Fue bautizada y se le impuso el nombre de Florentina, por la memoria de la santa que se celebra en esa fecha. Recibió la educación propia de las niñas de su estrato social, y luego fue a Huesca, al centro que las religiosas Dominicas de la Tercera Orden tenían y que se conocía como el Beaterio de Santa María Magdalena y Santa Rosa. Allí descubrió su vocación religiosa.

Cuando tenía 17 años, el 22 de octubre de 1885, fue admitida en la comunidad de religiosas de Santa Rosa de Huesca. Tuvo un noviciado feliz, se sentía llena de fervor y desbordante generosidad; todo le parecía poco para lo que ella anhelaba entregar a Dios; además, lo hacía con alegría y espontaneidad. Profesó al año siguiente y recibió el nombre de Ascensión del Sagrado Corazón.

Encontró ciertas dificultades cuando, en 1907, fue nombrada directora del Externado, pues su carácter jovial y alegre le atraía las muestras de afecto de las niñas; las superioras consideraron desmedida la familiaridad amistosa hacia la joven religiosa directora. Para corregirla, la trasladaron a otros trabajos comunitarios, donde no tenía necesidad de tratar a las pequeñas. Pasada esta prueba, regresó a la enseñanza, fortalecida por la práctica de la virtud de la obediencia.

En 1912 el Gobierno clausuró la Escuela normal de Santa Rosa de Huesca. Las religiosas se hallaron de pronto sin su trabajo apostólico de preparación de docentes y sin su fuente de recursos económicos. Aquí se sitúa el primer encuentro de la madre Ascensión con el padre dominico fray Ramón Zubieta, que llegó hasta Huesca a buscar religiosas que quisieran integrarse en el trabajo de la misión de Urubamba y Madre de Dios en Perú.

Como la orden ya tenía intención de enviar a América, en particular a Perú, a las religiosas a las que el Gobierno había privado de su Escuela normal, el proyecto pasó al Consejo de la Casa, mientras el padre Zubieta recibía en Roma la ordenación como obispo de Aráa (15 de agosto de 1913). Se formalizó el proyecto misionero y cinco hermanas del Beaterio de Santa María Magdalena y Santa Rosa de las Religiosas Dominicas de la Tercera Orden partieron el 17 de noviembre de 1913; llegaron a Lima el 30 de diciembre, después de hacer escala en Río de Janeiro. El viaje en barco proporcionó a monseñor Zubieta la oportunidad de conocer más a fondo a las religiosas, y en particular a la madre Ascensión, a quien iba a profesar un profundo y afectuoso respeto, evidente en todas sus cartas.

El Beaterio de Nuestra Señora del Patrocinio de Lima fue escogido para recibir a las madres de Santa Rosa de Huesca, a las misioneras que se iban a dedicar al apostolado en su prefectura apostólica de Santo Domingo del Urubamba y Madre de Dios en Perú. El Beaterio sufría entonces de relajación y falta de vida regular. El obispo dispuso que todas se sometieran a las reglas y constituciones de las madres de Huesca y, el 2 de febrero, nombró a la madre Ascensión superiora responsable; pero la reacción de las hermanas peruanas fue muy enérgica y se procedió a organizar la elección: el 1 de abril fue elegida para el cargo de priora por la comunidad del Patrocinio por una mayoría de votos muy grande.

El espinoso proceso de integración de las dos comunidades de Lima reclamó la presencia de la madre Ascensión en el Beaterio del Patrocinio, donde había sido elegida priora. Las adversidades la condujeron a un desprendimiento mayor y a buscar sólo en Dios su consuelo, aun en medio de soledades y aridez espiritual.

A finales de abril de 1918, pasó por Lima el padre Theissling, maestro de la Orden de Predicadores, en visita canónica; aprobó la obra y les encomendó la fundación de acuerdo al nuevo Derecho canónico de 1917, pues ya tenían diez religiosas españolas y veinte peruanas, y contaban ya con cuatro casas.

El padre Osende, o.p., trabajó en las Constituciones y aceleró el proceso jurídico. Así nació la Congregación de las "Misioneras Dominicas del Santísimo Rosario". El 27 de septiembre fueron aprobadas las primeras Constituciones. Y el 5 de octubre se erigió en Lima la congregación; la madre Ascensión fue nombrada superiora general. Se decidió que el noviciado se hiciera en Pamplona (España).

Con ocasión de la visita ad limina de mons. Zubieta al Papa Benedicto XV, la madre Ascensión y la madre Visitación pudieron también tener la entrevista con el Papa, y le trataron un número importante de problemas que sólo podían ser resueltos por la Santa Sede. El 25 de marzo de ese mismo año la Congregación fue agregada a la Orden de Predicadores.

La desmedida actividad y la falta de descanso habían agotado a monseñor Zubieta; su salud cedió y finalmente, el 19 de noviembre de 1921, murió santamente, a los 57 años de edad.

La madre Ascensión siempre se negó a que la llamaran fundadora. Para ella el fundador era mons. Zubieta, pero, al morir este, recayó sobre ella toda la responsabilidad de la naciente fundación, así como la interpretación del carisma de la Congregación, a la vez misionero y educativo.

La inauguración del colegio de Sonsonete, en El Salvador, en 1924, marcó el momento de la autonomía de la Congregación. La madre Ascensión desplegaba una prudencia audaz, unida a su exquisita misericordia, durante los aciagos tiempos de la guerra civil española, la segunda guerra mundial y la revolución comunista en China; un gobierno lúcido y firme al servicio de las religiosas que, con indecibles obstáculos, se consagraban a la difusión del Evangelio en las misiones y en las escuelas.

Habían pasado los seis años reglamentarios desde la fundación de la Congregación y la celebración del primer consejo general; se convocó el primer capítulo general, donde la madre Ascensión fue elegida priora general. La Congregación fue tomando forma de institución internacional.

En 1926, a pesar de las reticencias de la madre Ascensión debido a las necesidades locales, ante la insistencia del obispo del lugar, la Congregación se hace cargo del Colegio nacional de Cuzco. Se fundó una comunidad para atender la Escuela de educandas y, por tanto, la Congregación se abrió a la educación civil, además de la educación propiamente religiosa. Más tarde se harán cargo también del Colegio nacional de Arequipa, en 1928, y luego de otro más en Puno.

La Congregación recibió la aprobación de Roma ad experimentum por siete años. La llamada misionera a China se hacía cada vez más apremiante; en septiembre de 1932, ese proyecto tan deseado podía iniciarse; al frente de la expedición de China iba la madre Ascensión.

El segundo capítulo general, celebrado en Pamplona, reeligió por segunda vez a la madre Ascensión; y se dirigió a China por segunda vez. Otro Beaterio, Santa Rosa de Zaragoza, se incorporó a la Congregación. Ese año, el 22 de diciembre, Roma permitió a la Congregación su división en provincias.

El tercer capítulo general volvió a reelegir a la madre Ascensión. Esta vez su salud ya no tendría los recursos para soportar el peso de tantas responsabilidades y exigencias. El 6 de enero del año siguiente se le declaró la enfermedad que la llevaría a la muerte. El 22 de enero recibió el viático y la extrema unción, en medio de sufrimientos muy agudos, que sobrellevó con virtud; murió con fama de santidad el 24 de febrero en la ciudad de Pamplona.
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domingo, 13 de febrero de 2011

Cristina de Spoleto, Beata

Cristina de Spoleto, Beata
Seglar Agustina, 13 de febrero
 
Cristina de Spoleto, Beata

Seglar Agustina

Martirologio Romano: En Spoleto, ciudad de la Umbría, beata Cristina (Agustina) Camozzi, la cual, muerto su esposo, cedió por un tiempo a la concupiscencia de la carne, pero convertida, escogió la vida penitente, ingresando en la Orden Secular de San Agustín, distinguiéndose por su vida de plegaria y por el servicio a enfermos y pobres (1458).

Etimología: Cristina = Aquella que sigue al Mesías, es de origen griego.

Fecha de beatificacion: Culto confirmado por el Papa Gregorio XVI en el año 1834.
El inicio de la vida de esta figura femenina italiana puede muy bien colocarse en el instante en el que ella, en torno a 1450 o algo más tarde, decidió cambiar de vida y, abandonando la familia y los lugares en que había vivido, vistió el hábito de agustina secular. De ella sólo se sabía que era muy joven, hermosa, que decía llamarse Cristina, y que deseaba ardientemente dedicarse al seguimiento de Cristo.

Su existencia fue un peregrinar permanente en busca de un lugar donde vivir en el olvido más absoluto. Su penitencia fue extraordinariamente dura. La vida de piedad, su oración y sus obras de misericordia con los necesitados se multiplicaban cada día. Vivió en diversos monasterios de Agustinas; pero se alejaba de ellos tan pronto como advertía que le dispensaban trato y aprecio especiales.

En 1457, comenzó una peregrinación, deseosa de visitar los lugares santos de Asís, Roma y el Santo Sepulcro. En compañía de otra terciaria, llegó a Spoleto, donde permaneció hasta el final de sus días, dedicándose a la asistencia de los enfermos en el hospital de la ciudad.

Después de haber vivido intensamente su nueva vida durante unos años, quizá sin alcanzar los treinta de edad, el 13 de febrero de 1458 entregó su alma al Señor, con gran fama de santidad, sellada con muchos milagros.

En estas noticias hay concordia entre los hagiógrafos. No así sobre el tiempo precedente a su heroica decisión de huir del mundo permaneciendo en él, motivo por el que se la conoce bajo varias denominaciones. Algunos la consideran perteneciente a la familia de los Visconti de Milán o a la de los Semenzi de Calvisano, no distante de Brescia. Para éstos la fuga habría sido motivada por el deseo de liberarse de quienes insistían en casarla contra sus propios deseos e ideales. Otros la presentan con el nombre de Agustina, nacida en las proximidades del lago de Lugano entre 1432 y 1435.

Según esta versión, se llamaba Agustina Camozzi, hija de un médico de nombre Juan Camozzi, vecino de Osteno (Como), y casada todavía muchacha con un artesano del lugar, un cantero. Al quedar viuda tras breve convivencia, habría mantenido una relación con un caballero milanés, oficial del ejército, del que tuvo un hijo, muerto muy niño. Casada en segundas nupcias, con un campesino de Mariana, diócesis de Mantua. Se enamoró perdidamente de ella un militar, que terminó por asesinar a su marido. Por ésta, u otras causas, el asesino fue castigado con la pena capital.

Agustina decide cambiar totalmente de vida. Escoge Verona como residencia y allí, deseando imitar a Cristo y tomando el nombre de Cristina, hace profesión como agustina secular.

¿Visconti, Semenzi o Camozzi? ¿Modelo de vida sin mancha o de convertida? La respuesta se la llevó Cristina consigo a la tumba.

Su cuerpo fue sepultado en la iglesia de san Nicolás de Spoleto, en aquel entonces regida por los agustinos. Numerosas gracias y milagros atribuidos a su intercesión contribuyeron a acrecentar y difundir el culto nacido inmediatamente después de su muerte, que Gregorio XVI ratificó en 1834, proclamándola beata.

ORACIÓN
Oh Dios,
que no quieres la muerte del pecador,
sino que se convierta y viva;
haz que, también nosotros,
siguiendo el ejemplo de la beata Cristina,
demos frutos saludables de verdadera penitencia y conversión.
Por Nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
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lunes, 31 de enero de 2011

Candelaria de San José, Beata

Candelaria de San José, Beata
Fundadora, 31 de enero
 
Candelaria de San José, Beata
Candelaria de San José, Beata

Fundadora de las
Hermanas Carmelitas de la Tercera Orden Regular de Venezuela
"Hermanas Carmelitas de la Madre Candelaria"

Fecha de beatificación: 27 de abril de 2008, en una ceremonia presidida por el Cardenal José Saraiva Martins, en representación de S.S. Benedicto XVI.
Susana Paz Castillo Ramírez, tercera hija del matrimonio de Francisco de Paula Paz Castillo y María del Rosario Ramírez, nació en Altagracia de Orituco (Estado Guárico, Venezuela), el 11 de agosto de 1863.

Su padre era un hombre recto y honrado, de gran corazón y profundamente cristiano; gozaba del aprecio y estima de todos los habitantes; poseía conocimientos de medicina naturista y los empleaba para ayudar a mucha gente que solicitaba sus servicios. Su madre era una persona piadosa, trabajadora y honrada.

Tanto ella como don Francisco brindaron a sus hijos una educación tan esmerada como lo permitían las circunstancias de su tiempo. En el aspecto cristiano fue óptima: les infundieron el ejemplo y la palabra, la solidaridad y la responsabilidad en las prácticas de la fe cristiana y valores humanos.

Su instrucción académica, aunque escasa y deficiente, propia de la época que le tocó vivir, no fue un impedimento para su formación integral: frecuentó una escuela particular donde dio sus primeros pasos en la escritura y el cultivo de su apasionamiento por la lectura. Además, aprendió corte y confección y toda clase de labores, especialmente bordados. Este aprendizaje fue un valioso recurso para su posterior servicio a los más necesitados.

Su padre murió el 23 de noviembre de 1870, cuando Susana contaba con 7 años de edad. Cuando murió su madre, el 24 de diciembre de 1887, Susana, que tenía 24 años, asumió las responsabilidades de diligente ama de casa. A la vez, se encargaba de practicar la caridad con los enfermos y heridos que recogía y cuidaba en una casa semi-abandonada, adjunta a la iglesia parroquial.

Junto con otras jóvenes de su pueblo y con el apoyo de un grupo de médicos y del padre Sixto Sosa, párroco de Altagracia de Orituco, fundó un hospital para atender a todos los necesitados. Allí, en hamacas y catres de lona, que ella misma confeccionaba, los atendía.

Con la fundación de este centro de salud, en 1903, se dio inicio a la familia religiosa de las Hermanitas de los Pobres de Altagracia, actualmente denominada Hermanas Carmelitas de la Madre Candelaria. El 13 de septiembre de 1906, con autorización del obispo diocesano, la madre Susana hizo su profesión religiosa tomando el nombre de Candelaria de San José.

El 31 de diciembre de 1910 nació oficialmente la congregación de las Hermanitas de los Pobres de Altagracia con la profesión de las primeras seis hermanas, en manos de mons. Felipe Neri Sendrea, quien confirmó a la madre Candelaria como superiora general. En diciembre de 1916 emitió sus votos perpetuos en Ciudad Bolívar.

Su vida transcurrió entre los pobres; se distinguió por una profunda humildad, una inagotable caridad con ellos, y una profunda vida de fe, oración y amor a la Iglesia. Además de su esmerada atención por los enfermos, se preocupó por la educación de los niños, tarea que dejó como legado a sus hijas carmelitas.

La madre Candelaria era una religiosa de carácter afable, recogida, de baja y modesta mirada; siempre dejaba suavidad en cuantos la escuchaban cuando departía su cordial y amena conversación.

Dos cosas llamaban poderosamente la atención en ella: su profunda humildad y su inagotable caridad. Tenía una gran sensibilidad ante las desgracias ajenas; nunca decía "no" a nadie, sobre todo cuando se trataba de enfermos pobres y abandonados.

Otra característica de su entrega era la alegría; todo lo hacía con amor y una confianza sin límites en la divina Providencia. Sus grandes amores fueron Jesús crucificado y la santísima Virgen. Recorrió muchos kilómetros en busca de recursos para el sostenimiento de sus obras y fundando nuevas comunidades que respondieran a las necesidades del momento.

Gobernó la congregación durante 35 años, desde su fundación hasta el capítulo general de 1937, en el que le sucedió en el cargo la madre Luisa Teresa Morao.

Los últimos años de la madre Candelaria estuvieron marcados por el dolor y la enfermedad. No obstante, después de dejar el cargo de superiora general, aceptó seguir prestando sus servicios a la congregación como maestra de novicias.

Tenía plena conciencia de su enfermedad, pero con increíble paciencia soportaba los dolores y daba pruebas de conformidad con la voluntad de Dios. Pedía al Señor poder morir con el nombre de Jesús en los labios, y así fue.

En la madrugada del 31 de enero de 1940 tuvo un vómito de sangre. Tras pronunciar tres veces el nombre de Jesús, entregó su alma al Creador.

El 22 de marzo de 1969 se inició en la ciudad de Caracas su proceso de beatificación y canonización. Benedicto XVI firmó el decreto de beatificación el 6 de julio de 2007.
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viernes, 21 de enero de 2011

Josefa María de Santa Inés, Beata

Josefa María de Santa Inés, Beata
Religiosa Agustina, 21 de enero
 
Josefa María de Santa Inés, Beata
Josefa María de Santa Inés, Beata

Agustina Descalza

Martirologio Romano: En el monasterio de Benigamin, en la región de Valencia, en España, beata Josefa María de Santa Inés, virgen, de la Orden de las Descalzas de San Agustín (1696).

Fecha de beatificación: 21 de febrero de 1888 por el Papa León XIII.
Nació en Benigánim, Valencia, en España, el 9 de enero de 1625. Fue bautizada con el nombre de Josefa Teresa. Sus padres eran humildes campesinos católicos. Se sabe que aún niña quedó huérfana de padres.

Fue sirvienta en casa de un tío, del que soportó malos tratos. Era analfabeta, y no aprendió otra lengua además del valenciano. Padecía epilepsia, y de aquí que era mal vista por el pueblo.

Desde los catorce años tuvo visiones que continuarían de por vida; en la primera vio a Jesús Nazareno, por lo que anheló ser monja; después de varios intentos se incorporó a las Agustinas Descalzas de la Purísima Concepción y San José, en su tierra natal.

Desempeñó labores como hermana lega, dedicada a labores domésticas; cursó el noviciado en 1643; al profesar, en 1645, se le otorgó el nombre de Josefa María de Santa Inés, por la pureza de la mártir romana. A causa de su inocencia, era llamada con cariño "la niña".

Destacó por su espiritualidad, extrema obediencia al realizar los servicios en la cocina o el jardín, entre otros. En su arduo trabajo diario, estaba inmersa en Jesucristo; tenía continuos éxtasis y frecuentes revelaciones. Dios la favoreció con gran sensibilidad para el prójimo; oraba por quien se lo solicitaba; sus plegarias por las ánimas del purgatorio eran permanentes, pues decía que ella llevaba sus "cargamentos" y les ofrecía sus penitencias.

Murió en su convento el 21 de enero, celebración de la mártir Inés de Roma.
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domingo, 9 de enero de 2011

Alexia (Alicia) le Clerc (María Teresa de Jesús), Beata

Alexia (Alicia) le Clerc (María Teresa de Jesús), Beata
Virgen y Cofundadora, 9 de enero
 
Alexia (Alicia) le Clerc (María Teresa de Jesús), Beata
Alexia (Alicia) le Clerc (María Teresa de Jesús), Beata

Cofundadora de la Congregación de
Canonesas Regulares de Nuestra Señora

Martirologio Romano: En la ciudad de Nancy, en Francia, beata María Teresa de Jesús (Alexia) Le Clerc, virgen, que, junto con san Pedro Fourier, fundó la Congregación de Canonesas Regulares de Nuestra Señora, bajo la Regla de san Agustín, para la educación de las jóvenes (1622).

Fecha de beatificación: 4 de mayo de 1947 por el Papa Pío XII.
Nació el 2 de Febrero de 1576 en Remiremont (Francia), ducado de Lorena.

Su familia ocupaba una posición destacada; pero es poco lo que sabemos de la vida de Alexia hasta los diecisiete años.

A esa edad era una joven alta y hermosa, rubia, de constitución delicada, atractiva e inteligente; en una palabra, como lo hace notar Mons. Francis Gonne, Alexia era una joven sumamente espiritual.

Ella misma, en uno de sus escritos, nos informa que se distinguía en la música y la danza, que era muy popular y que tenía muchos admiradores. Alexia deja entender que se envanecía de todo esto.

A los diecinueve años tuvo el primero de los sueños que habían de jalonar su vida. Se vio en una iglesia, cerca del altar; a su lado se hallaba Nuestra Señora, vestida con un hábito religioso desconocido, hablándole: "Ven, hija mía, que yo misma voy a darte la bienvenida", le decía. Poco después, la familia Le Clerc fue a habitar a Hymont.

Ahí encontró Alexia a San Pedro Fourier, que era vicario de una parroquia de Mattaincourt, en las cercanías.

Un día que asistía a la misa en esa parroquia, Alexia oyó un ruido de tambor y vio al demonio que hacía bailar a los jóvenes "ebrios de alegría". En ese instante se operó la conversión de Alexia, quien nos dice: "Ahí mismo resolví no mezclarme con semejante compañía".

En la Misa de Navidad de 1597, Alexia Le Clerc, Ganthe André, Isabel y Juana de Louvroir se consagraron públicamente a Dios, funadando, bajo la Regla de san Agustín, la Congregación de Canonesas Regulares de Nuestra Señora.

En 1621, Alexia obtuvo permiso de renunciar al cargo de superiora local de Nancy, y entró en un corto período de extraordinaria paz, que fue el preludio de su muerte. Estaba enferma desde tiempo atrás. Los médicos la de clararon incurable, diagnóstico que desconsoló a todo Nancy, desde el duque y la duquesa de Lorena hasta las colegialas y los mendigos.

San Pedro Fournier acudió a toda prisa a Nancy, pero no pudo penetrar en la clausura, hasta que el obispo le autorizó a ello. La oyó en confesión y la preparó para el paso "de la muerte a la vida".

La beata se despidió solemnemente de la comunidad el día de la Epifanía, exhortando a sus religiosas al amor y la unión.

El fin llegó el 9 de enero, después de una larga agonía. La beata no había cumplido aún los cuarenta y seis años.

El Papa Pío XII la beatificó el 4 de Mayo de 1947.
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viernes, 7 de enero de 2011

María Teresa del Sagrado Corazón, Beata

María Teresa del Sagrado Corazón, Beata
Fundadora, 7 de enero
 
María Teresa del Sagrado Corazón, Beata
María Teresa del Sagrado Corazón, Beata

Fundadora de la Congregación de la Hijas de la Cruz

Martirologio Romano: En la ciudad de Lieja, en Bélgica, beata María Teresa (Juana) Haze, virgen, fundadora de la Congregación de la Hijas de la Cruz, para atender a personas débiles y pobres (1876).

Fecha de beatificación: 21 de abril de 1991 por el Papa Juan Pablo II.
Jeanne (Juana) Haze nace en Lieja, Bélgica. Su familia le inculca valores cristianos, firmeza en sus convicciones y la fortaleza que le caracterizarán en su vida futura.

Al estallar la Revolución Francesa (1789-1814), su familia huye a Alemania; durante su estancia en dicho país su padre muere y la familia queda en la ruina económica.

Su vocación a la vida religiosa, al igual que la de su hermana Ferdinande, se manifiesta desde su infancia y durante su juventud. El deán de la iglesia de san Bartolomé de Lieja, Jean Guillaume Habets, conocedor de las inclinaciones de las hermanas Haze, las invita a colaborar en la apertura de una escuela para niños pobres y desamparados; éstas, a su vez, convocan a otras jóvenes a que se unan a su misión; así nace la Congregación de las Hijas de la Cruz.

Jeanne, con la ayuda y supervisión del abad Habets, redacta las primeras constituciones. En 1833, en la iglesia de Potay, Jeanne y Ferdinande hacen sus votos perpetuos, y adoptan el nombre de María Teresa y Aloysia, respectivamente.

La respuesta oportuna, atenta y eficaz de las hermanas a las necesidades de la población hace posible la rápida expansión de su obra. Además de proporcionar educación a niños y adultos, atienden enfermos, y velan por el bienestar espiritual y material de las esposas de los presos. La comunidad establece casas en Alemania (1849), La India (1861) e Inglaterra (1863). Después de una vida plena de santidad, la madre Haze entrega su vida al Creador en la Casa Generalicia de la orden, en Lieja el 7 de Enero de 1876. Al momento de la muerte de la Madre María Teresa, el instituto contaba con más de 900 hermanas y 51 comunidades.

Juan Pablo II la beatifica en 1991. En la actualidad, la vida de las hermanas Hijas de la Cruz es contemplativa y activa; emprenden todo tipo de trabajos caritativos, especialmente la educación de muchachas pobres. Cuentan con cerca de 140 fundaciones que incluyen escuelas, orfelinatos, hospitales, hogares y seminarios, en Bélgica y El Congo, Inglaterra, Irlanda y La India. 
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martes, 4 de enero de 2011

Cristina de Santa Croce (Oringa Menabuoi), Beata

Cristina de Santa Croce (Oringa Menabuoi), Beata
Agustina, 4 de enero
 
Cristina de Santa Croce (Oringa Menabuoi), Beata
Cristina de Santa Croce (Oringa Menabuoi), Beata

Agustina

Martirologio Romano: En Santa Cruz de Valdarno, en Etruria, beata Cristiana (Oringa, Origo) Menabuoi, virgen, que fundó un monasterio bajo la Regla de san Agustín (1310).

Fecha de beatificación: Su culto fue confirmado por Pío VI el 15 de junio de 1776.
Oringa Menabuoi, de humilde familia, nació en Santa Croce sull’Arno (Pistoya, Italia) entre 1237 y 1240. Amante de la pureza ya desde la infancia, trató de conservar mente y corazón siempre limpios, y darse a la práctica de pequeñas obras de misericordia. La oración mantenía a la pastorcita distante del mundo, sobre todo cuando sola en el campo, mientras cuidaba el ganado, sentía en torno a sí “el hálito de Dios”. Huérfana de madre aún niña, fue incomprendida y maltratada por sus hermanos, quienes, llegada la edad del matrimonio, querían obligarla a casarse. Para terminar con esta situación no vio otro remedio que el de abandonar la casa paterna y trasladarse a la vecina ciudad de Lucca, donde durante siete años se procuró lo necesario para vivir trabajando como empleada doméstica. Allí, recogida frecuentemente en oración en la oscura soledad del desván en que habitaba, cada día más enamorada de Cristo, transcurrieron los mejores momentos de su juventud.

En torno a 1265, de regreso de una peregrinación al santuario de San Miguel Arcángel en el monte Gargano, se quedó en Roma al servicio de una noble y piadosa viuda de nombre Margarita, quien muy pronto quedó prendada de sus virtudes y valía espiritual. Fue precisamente en este período cuando, por los ejemplos de caridad dados en todo momento, comenzó a ser conocida con el sobrenombre de Cristiana.

Encontrándose en Asís, adonde había llegado con Margarita para venerar la tumba del “Poverello”, “el Señor le mostró en visión una casa edificada en un lugar y una determinada forma que después ella eligió para construir el monasterio de Santa Croce”. Vuelta a su tierra de origen, dispuesta a poner en práctica el ideal de vida religiosa que había madurado en su corazón, superando obstáculos de todo tipo, en 1279 obtuvo del ayuntamiento una casa “que se le concedía para que viviera ella y quienes se le añadiesen para el servicio del Señor”. Dio así inicio al monasterio de Santa María y de San Miguel Arcángel, primero como reclusorio de tipo franciscano, y en un segundo momento bajo la regla de San Agustín, y en 1296 obtuvo el definitivo reconocimiento canónico. El año precedente el Capítulo general agustiniano celebrado en Siena ya le había hecho partícipe de todos los bienes espirituales de la Orden “en consideración al afecto que las religiosas mostraban hacia ella”.

Favorecida con dones extraordinarios y carismas, como el discernimiento de espíritus, e insigne por su humildad, pureza de vida y caridad con todos, devota de la Inmaculada Concepción de María, en 1310, después de tres años de indecibles sufrimientos, Cristiana se durmió sonriente en brazos del Señor. Fue sepultada en la pequeña iglesia del monasterio que ella consiguió convertir en prestigioso centro de espiritualidad.
 
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jueves, 16 de diciembre de 2010

María de los Angeles (Marianna) Fontanella, Beata

María de los Angeles (Marianna) Fontanella, Beata
Virgen Carmelita, 16 Diciembre
 
María de los Angeles (Marianna) Fontanella, Beata
María de los Angeles (Marianna) Fontanella, Beata
Nació en Turín (Italia) el 7 de enero de 1661. Fue la última de los once hijos de los condes Juan y María. A los 14 años quedó huérfana de padre y, a disgusto de su madre, vistió el hábito en el Carmelo de su ciudad el 19 de noviembre de 1675, cambiando su nombre de Mariana por el de María de los Angeles. Hizo su profesión el 26 de diciembre de 1676.

Ya antes de ingresar en el Carmelo manifestó una singular disposición para conservarse pura y virtuosa. A los 13 años era su contento pasar horas ante el Santísimo Sacramento.

Todas sus ansias eran de mortificarse privándose en la mesa de lo más apetitoso; por la noche se levantaba para hacer oración. Su humildad y mansedumbre eran la admiración de todos; su caridad en palabras y acciones era de santa. A los pobres socorría dándoles cuanto tenía.

En 1702 fundó un nuevo Carmelo en Moncalien. La familia real la admiraba y consultaba en sus dificultades. Por medio de su fervorosa oración obtuvo de la Santísima Virgen gracias especiales para la ciudad de Turín.

Sus virtudes fueron 1a admiración de todos. Delicadísima en extremo en cuanto a la pureza, hizo voto de no mirar a nadie a la cara y no permitiendó que aun en sus enfermedades la tocaran.

Practicó la pobreza con cariño, usando el hábito más pobre, la celda más incómodayel peorjergón. Por convicción se tenía por la más inútil de la comunidad.

Cuatro veces la eligieron priora y también maesta de novicias. Las monjas quisieron elegirla priora por quinta vez, pero ella contestó: "Pueden empeñarse en hacerme priora; yo me empeñaré con mi Jesús a ver quien puede más".

El mismo año la atacó una fiebre devoradora y, conseguido el permiso para morir, miró al crucifijo y expiró dulcemente.

Era el 16 de diciembre de 1717.

Fue beatificada por el papa Pío IX el 25 de abril de 1865.
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martes, 23 de noviembre de 2010

Teresa de Jesús, Beata

Teresa de Jesús, Beata
Niña Mercedaria, 23 Noviembre
 
Teresa de Jesús, Beata
Teresa de Jesús, Beata
La niña Beata Teresa de Jesús, recibió el habito mercedario a la edad de 5 años en el convento de Nuestra Señora de Belén en San Lucar en España.

En el año 1627, después de recibir el sacramento de la Eucaristía que había deseado ardientemente y haber consumido su tierna vida en el amor, como una azucena recién cortada fue llevada al cielo por los ángeles para estar con Jesús y María.

La Orden Mercedaria la festeja el 23 de noviembre.
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domingo, 5 de septiembre de 2010

Teresa de Calcuta, Beata

Teresa de Calcuta, Beata
Fundadora, 5 de septiembre
 
Teresa de Calcuta, Beata
Teresa de Calcuta, Beata

Teresa (Inés) Gonhxa Bojaxhiu
Fundadora

Martirologio Romano: En la ciudad de Calcuta, en la India, beata Teresa (Inés) Gonhxa Bojaxhiu, virgen, que, nacida en Albania, trató de apagar la sed de Cristo clavado en la cruz atendiendo con eximia caridad a los hermanos más pobres, y fundó las congregaciones de Misioneros y Misioneras de la Caridad, para servir a los enfermos y abandonados (1997).

La Madre Teresa fue albanesa de nacimiento y su nombre original es Agnes Gonxha Bojaxhiu. En el año 1948 la Madre Teresa adquirió la ciudadanía hindú. A los 18 años de edad, la Madre Teresa ingresó a la Orden de las Hermanas de Nuestra Señora de Loreto en Irlanda. Recibió su formación religiosa en Dublín, Irlanda y en Dardjiling, India.

En el año 1931, la Madre Teresa tomó el nombre de Teresa en honor a una monja francesa, Thérèse Martin quien fue canonizada en 1927 con el título de Santa Thérèse de Lisieux. En el año 1937 la Madre Teresa tomó los votos religiosos y enseñó por 20 años en el Colegio Santa María en Calcuta, India y en el año 1946, precisamente el 10 de setiembre, recibió otro llamado de Dios, el servicio hacia los más pobres. En el año 1948, el Papa Pio XII le concedió a la Madre Teresa permiso para dejar sus funciones como monja independiente y empezó a compartir su vida en las calles de Calcuta con los más pobres, los enfermos y los hambrientos.

La Madre Teresa fundó una congregación llamada las Misioneras de la Caridad. Su trabajo inicial fue el de enseñar a leer a los niños pobres de la calle. En el año 1950, la Madre Teresa empezó a ayudar a las personas enfermas de lepra. En el año 1965, el Papa Pablo VI colocó a la congregación de las Misioneras de la Caridad bajo el control del Papado y autorizó a la Madre Teresa a expandir la Orden religiosa en otros países. Alrededor de todo el mundo se abrieron centros para atender leprosos, ancianos, ciegos y personas que padecen del SIDA y se fundaron escuelas y orfanatos para los pobres y niños abandonados.

La Madre Teresa merece un lugar especial en esta red gigantesca de comunicación porque su obra es un mensaje de amor. Su trabajo demuestra que una convicción verdadera siempre está acompañada por una acción, que el amor en acción es servicio. Ganó el Premio Nobel de la Paz en el año 1979 contra su voluntad pero que agradeció en nombre de los más pobres entre los pobres.

Beatificación: 19 Octubre, 2003
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